MONARQUIA
Ante mí la carta publicada el día 18 de septiembre de 2012 en la web de la Casa Real que, de buena fe, podrían signar seguramente, miles de personas, no importa qué adscripción política tengan.
Pero es un párrafo en concreto el que mueve esta aproximación a la cavilación. El que dice: “…el modelo democrático y social…(…)” La panacea universal, ¿!no te digo!? Como si existiera la democracia. Existe la monarquía del mismo modo que existió SIEMPRE.
Lo que ocurre es que se camufla con diferentes vestimentas. No podemos manejar aquí, porque da para una tesis doctoral y solo pretendo dar una pincelada para la reflexión, la historia de quienes, en todos los lugares del mundo y en todos los tiempos han gobernado a los ciudadanos.
Y es que, los “destinados” a gobernar por motivos “hereditarios”, por generación espontánea o por “derecho de conquista”, saben mejor que los otros la indiscutible verdad aristotélica de que el hombre es, naturalmente, un “zon politikon” y por esa razón, una parte siempre interpretará las cosas desde una perspectiva y otra parte desde la contraria.
Es decir, lo que con más ligereza de la debida llamamos derecha e izquierda. Pero, insisto, estoy refiriéndome a los gobernados, porque los que gobiernan sólo tienen una ideología: la suya. Al principio tienen una ideología –me contradiría si escribiera lo contrario- pero en la medida en que se instalan en la cosa se transforman totalmente y absorben la de la secta; y si se desvían, como poco, son irremisiblemente expulsados.
Y la monarquía no es, ni fue nunca, la del escaparate. No es ni lo fue nunca la actual de Juan Carlos I, la de sus ascendientes, ni la de las otras estirpes españolas. Si acaso, aunque tengo serias dudas, la de Gengis Kan, la de Alejandro Magno y la de los que formaban en primera fila espada en mano alcanzando el poder total jugándose el pellejo. Para evitarte la molestia de buscar una definición, inserto la que recoge el diccionario de Wikipedia. Dice asi:“El término monarquía proviene del griego μονος (mónos): ‘uno’, y αρχειν (arjéin): ‘gobierno’, traducible por gobierno de uno solo”. Y uno solo es el que gobierna siempre en cada tiempo y lugar.
Es la síntesis de unos cuantos poderosos, pero el monarca es una solo. Y se esconde detrás del “ninot” de turno al que los que mandan, sacrificarán en aras de su particular interés, llegado el caso.
En España no corren buenos tiempos para la monarquía del escaparate. Los monarcas reales (los auténticos) de la oscuridad y la clandestinidad, perciben que una buena parte de la sociedad les está tomando la medida y, aunque tienen capacidad para renacer como el Ave Fénix intentan dirigir los tiros hacia los maniquíes articulados antes de que sea toda la sociedad la que se dé cuenta y reaccione.
Porque saben que, si la sociedad toda se da cuenta, será otra Revolución Francesa que transformará realmente el mundo. Y, como siempre, lo hacen de un modo tan sutil que parece ser cosa de otros.
(Recuerdas el chiste?: …”que parezca un accidente”) ¿Monarquía? ¿La que se ciñe o se deja ceñir obscenamente una corona?
Monarquía es la que ejerce el felón poderoso oculto, agazapado tras los estatutos de una República; tras las férreas normas de una Dictadura y la que nos vende democracia a raudales pero sin democracia.
Nos dice que la soberanía reside en el pueblo y nos sublimamos mirando al suelo.
¿No lo ves?
¿Entonces, por qué crees que escribo esto?
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